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La Crisis de Ormuz está provocando un cambio Geopolítico en Asia.

  • Foto del escritor: Lenín David Rodríguez A.
    Lenín David Rodríguez A.
  • 14 ago
  • 4 min de lectura

 

Este aumento de las tensiones en este importante punto geográfico, por el cual transita el 20% del volumen del crudo que requiere el mundo para su funcionamiento, está convirtiendo la seguridad energética en una preocupación estratégica fundamental en especial para los gobiernos del sudeste asiático.

 

Debemos tener en cuenta, que los países con mayor población en el mundo, aproximadamente el 64% se encuentran en ese lado del globo terráqueo, es por ello, que dentro de sus planes a largo plazo, esta dependencia del petróleo de Oriente Medio podría impulsar a las naciones que se están viendo afectados por la situación bélica en cuestión, a buscar alternativas dentro del mapa energético mundial, reenfocando sus intenciones, hacia una mayor cooperación energética con Rusia.


 

La crisis pone de manifiesto cómo la seguridad económica y la seguridad nacional se han entrelazado cada vez más en toda la región del Indo-Pacífico, es por ello que, durante años, los responsables políticos en Washington han visto a Asia, principalmente a través del prisma de Taiwán, el Mar de China Meridional y el auge militar de China, pero la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, se ha vuelto imposible de ignorar para los gobiernos del sudeste asiático.

 

A medida que las tensiones con Irán amenazan uno de los puntos estratégicos energéticos más importantes del mundo, sin duda, que sus consecuencias ya están alterando los cálculos regionales sobre seguridad, diplomacia y alianzas.

 

Las operaciones militares llevadas a cabo en los últimos días entre Estados Unidos e Irán han reavivado el interés por el estrecho de Ormuz; Irán reclama el control de la ruta de tránsito estratégica, mientras que Estados Unidos afirma haber lanzado ataques aéreos contra objetivos en el sur de Irán, con la intención de debilitar aún más las capacidades militares iraníes, utilizadas para atacar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.

 

A pesar de la importante presencia militar estadounidense, las compañías navieras siguen mostrándose reacias a transitar por el estrecho, debido entre otras razones, a que los costos de aseguramiento de los buques petroleros y de gas, se han elevado de forma contundente.

 

Esta realidad que va más allá del poder naval, el mayor desafío podría ser restablecer la confianza entre los operadores comerciales, elemento que en estos momentos está en baja.

 

El tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz es de vital importancia para el sudeste asiático, ya que sigue dependiendo en gran medida de la energía de Oriente Medio; Filipinas, por ejemplo, importa más del 90 por ciento de su petróleo el cual transita por el estrecho de Ormuz, lo que convierte las interrupciones en el suministro en una preocupación económica y política inmediata, en lugar de una cuestión lejana de política exterior.

 

 


Aunque Manila sigue siendo uno de los aliados más cercanos de Washington, en la historia y en la actualidad vemos como continúa favoreciendo a Estados Unidos sobre China, pero el gobierno actual, ha intentado en paralelo aumentar el acceso al crudo de Rusia, direccionando sus conversaciones sobre la cooperación energética a largo plazo.

 

Si lo vemos en una perspectiva más amplia, muchos Analistas se preguntan, si el aliado regional más cercano de Estados Unidos se ve obligado a involucrar a Moscú para salvaguardar el suministro de energía, es probable que países con políticas exteriores más neutrales, como Indonesia y Malasia, lo hagan con aún mayor facilidad.


Aunque no todo en este interesante movimiento geopolítico, se maneja de manera lineal, de lo antes expuesto, podríamos tener una primera aproximación a una fórmula que podría funcionar, por lo menos en un futuro inmediato, si Rusia logra reorientar su economía hacia el este, las sanciones occidentales se volverán estructuralmente menos efectivas.

 

En este caso, si bien Rusia podría beneficiarse económicamente, China podría obtener de manera paralela ventajas diplomáticas en medio de la misma situación; en este sentido, según Vincent Kyle Parada, analista de investigación de defensa de la Oficina de Estudios Estratégicos Navales y Gestión Estratégica de la Armada filipina, hubo un tiempo en que la ASEAN, podía proteger con éxito tanto a Oriente como a Occidente: China proporcionaba crecimiento económico, mientras que Estados Unidos garantizaba la seguridad regional.


 

 

Por la beligerancia, que vemos en estos momentos en el Estrecho de Ormuz, pareciera que esa distinción está tomando otro rumbo; lo cual activa otros escenarios, que no estaban en los planes, poniendo a prueba la seguridad económica y la seguridad nacional, pasando a considerarse como elementos inseparables, generando un nuevo contexto Geopolítico, en base a lo indicado, por el analista Parada, se puede concluir que la superposición entre economía y seguridad es mucho mayor que hace 10 o 20 años.


Este nuevo escenario, dentro del entramado geopolítico mundial, es producto de las recientes decisiones políticas de Estados Unidos; que se han movido en base a sus necesidades e intereses; y si a esto le agregamos, las reducciones en la ayuda al desarrollo regional, las tensiones comerciales, pareciera que la posición de Washington en el sudeste asiático, no tuviera en este momento la misma fuerza, sin embargo, la fuerza no solo militar y comercial de Estados Unidos, pareciera estar en duda.


Aunque de igual manera, esta situación esta creando escenarios y oportunidades, en las cuales China, podría posicionarse a otro nivel de manera económica, en este importante espacio geográfico, que como dijimos al principio, es donde se localiza, el 64% de la población mundial.

 

Lo antes expuesto es un detalle, no menor dentro de cualquier análisis y que podría encender algunas alarmas dentro del gobierno norteamericano, ya que como podemos ver, se ha ido creando en paralelo un escenario en el cual China, podría posicionarse y expandir su influencia económica.

 

En este por demás interesante juego estratégico, desde la óptica geopolítica, el papel de China en este momento, pasa a ser de relevancia y es muy probable de acuerdo a lo que vemos en sus relaciones internacionales, seguirá bajo los preceptos políticos que caracteriza el manejo de sus relaciones exteriores, utilizando la paciencia y la espera como los elementos que irán definiendo su posición.

 

Amanecerá y Veremos

 

Fuentes: El Mundo: Economía y Negocio, TheEconomist.com, BBCMundo.com,


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