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Venezuela suma barriles: julio marca un hito y diciembre apunta hacia 1,3 MBD

  • Foto del escritor: Germán  José Márquez Gíl
    Germán José Márquez Gíl
  • 13 ago
  • 5 min de lectura

12 de agosto de 2026.


la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) publicó el nuevo Monthly Oil Market Report (MOMR), que incorpora los datos correspondientes a julio y permite observar con mayor perspectiva una tendencia que durante los últimos meses se ha venido haciendo cada vez más consistente: la producción petrolera venezolana continúa sumando barriles y recuperando niveles que el país no reportaba desde hace más de siete años.


El significado del dato de julio trasciende, por tanto, la variación de un solo mes. Su importancia reside en la trayectoria y, particularmente, en la recuperación de un umbral: los 1,2 millones de barriles diarios (MBD). Una revisión de la propia serie histórica de la OPEP, tomando exclusivamente los datos suministrados mediante comunicación directa de Venezuela, permite establecer un punto de comparación especialmente revelador. En febrero de 2019 el país reportó 1,432 MBD, pero para marzo de 2019 la producción comunicada descendió abruptamente a 960.000 barriles diarios.


Esto significa que febrero de 2019 fue la última ocasión anterior en la que Venezuela reportó directamente a la OPEP una producción igual o superior a 1,2 MBD. El retorno a ese entorno productivo en julio de 2026 representa, por consiguiente, la recuperación de una cota que había permanecido fuera del registro venezolano ante la organización durante aproximadamente siete años y cinco meses.


La recuperación actual no comenzó en julio de 2026. Es el resultado de un proceso paulatino que encontró un punto de inflexión en enero de 2025, cuando Venezuela recuperó nuevamente el umbral del millón de barriles diarios, al comunicar directamente a la OPEP 1,031 MBD. A partir de allí se abrió una ruta de recuperación que permitió elevar progresivamente el nivel de producción durante buena parte de 2025.


Sin embargo, esa trayectoria no estuvo exenta de interrupciones. Durante las últimas semanas del año se produjo un endurecimiento de las medidas estadounidenses sobre el comercio petrolero venezolano y, particularmente, sobre los medios marítimos vinculados al transporte de crudo. El 11 de diciembre, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos incorporó nuevas personas, entidades y buques vinculados al sector petrolero venezolano a sus listas de sanciones. A ello se sumaron acciones de interdicción y presión sobre tanqueros sancionados en aguas próximas a Venezuela, incrementando la presión sobre las costas y las rutas de comercialización petrolera justamente en el cierre del año.


El efecto temporal coincide con una moderación de la producción reportada: después de alcanzar 1,142 MBD en noviembre, Venezuela comunicó 924.000 barriles diarios en enero de 2026, lo que representó una disminución de 218.000 barriles diarios respecto de noviembre. Conviene ser precisos: no corresponde atribuir mecánicamente esa variación a una única causa. La producción petrolera responde a múltiples factores operacionales, comerciales y logísticos. Pero tampoco sería correcto analizar el cierre de 2025 obviando el entorno de crecientes restricciones marítimas y sanciones sobre embarcaciones vinculadas con la comercialización del crudo venezolano. En otras palabras, 2025 marcó la recuperación del millón de barriles diarios y abrió una trayectoria ascendente, pero su último tramo estuvo condicionado por una importante disrupción externa.



2026: un nuevo entorno para recuperar el crecimiento


Los primeros meses de 2026 plantearon el desafío de recuperar y superar los niveles alcanzados antes de aquella disrupción. Tras los acontecimientos del 3 de enero y el establecimiento del Gobierno Encargado, Venezuela inició una nueva etapa caracterizada por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares con Estados Unidos, la reconstrucción de una agenda energética bilateral, el otorgamiento progresivo de licencias para actividades vinculadas al sector de hidrocarburos y diversos cambios en el marco regulatorio nacional. Este nuevo entorno internacional, institucional, comercial y jurídico contribuyó a generar condiciones más favorables para la actividad petrolera. Sin atribuir el crecimiento a un único factor, los resultados comenzaron a reflejarse en la producción comunicada directamente a la OPEP: 1,136 MBD en abril, 1,179 MBD en mayo, 1,187 MBD en junio y el retorno al entorno de 1,2 MBD en julio, consolidando así la trayectoria ascendente iniciada previamente.


En términos volumétricos, el promedio de producción del segundo trimestre se situó alrededor de 1,167 MBD, frente a aproximadamente 1,013 MBD durante el primer trimestre de 2026. Esto supone una incorporación cercana a 154.000 barriles diarios entre ambos promedios trimestrales, equivalente a un aumento del orden de 15 %.


En este sentido, julio no puede ser interpretado como un acontecimiento aislado. Representa la continuidad de una secuencia que comenzó con la recuperación del millón de barriles diarios en enero de 2025, atravesó las dificultades del cierre de ese año, recuperó impulso durante 2026 y finalmente vuelve a colocar a Venezuela alrededor de una referencia productiva que no reportaba directamente a la OPEP desde 2019.

La verdadera noticia no es simplemente que Venezuela sumó barriles en un determinado mes. La noticia es que comienza a recuperar escalones productivos que habían desaparecido de sus registros durante años.


Ahora la pregunta es diciembre. El regreso al entorno de 1,2 MBD desplaza inevitablemente la mirada hacia los cinco meses restantes de 2026. La interrogante ya no es si Venezuela podía recuperar el millón de barriles diarios: ese umbral quedó atrás desde enero de 2025, tampoco es solamente si podía regresar a 1,2 MBD: julio comienza a responder esa pregunta. La nueva referencia analítica está en 1,3 MBD (criterio OPEP), manteniendo como base la serie de comunicación directa utilizada en este análisis. A partir de la evolución observada, considero razonable establecer como escenario central para diciembre de 2026 una producción total nación entre 1,3 y 1,4 MBD (incluye LGN, condensados de formación y de planta), proyección analítica propia, construida a partir de la trayectoria que viene mostrando la producción venezolana y el porcentaje histórico de líquidos totales de la producción total de años anteriores.


Sostener es tan importante como crecer

La producción petrolera no aumenta siguiendo una línea recta. Cada nuevo escalón exige incorporar o recuperar capacidad en pozos, instalaciones de superficie, sistemas de recolección, tratamiento y transporte; garantizar disponibilidad de diluyentes; ejecutar mantenimiento; disponer de servicios especializados y preservar las condiciones comerciales necesarias para colocar la producción.


La experiencia del cierre de 2025 demuestra, además, que la capacidad de producir y la capacidad de comercializar no pueden analizarse como variables completamente separadas. Una industria puede disponer de recursos y capacidades en el subsuelo, pero necesita igualmente rutas de salida, tanqueros, compradores, mecanismos financieros y condiciones operativas que permitan transformar esos recursos en barriles efectivamente producidos y comercializados.


Por eso los próximos meses serán determinantes. Agosto deberá mostrar si el umbral recuperado puede mantenerse; septiembre y octubre permitirán observar si se construye una nueva banda productiva, y noviembre ofrecerá una señal mucho más clara acerca de la posibilidad de aproximarse finalmente a 1,3 MBD en diciembre.

Por eso julio de 2026 es importante


No solo porque Venezuela vuelve a aproximarse a una cifra que no reportaba desde 2019. Es importante porque forma parte de una ruta que puede identificarse con mayor claridad: el millón recuperado en enero de 2025, la expansión posterior, la disrupción de finales de ese año, la recuperación durante 2026 y ahora el retorno a 1,2 MBD. El próximo escalón aparece a la vista: 1,3 MBD en diciembre, alcanzarlo no está garantizado; múltiples variables pueden incidir, entre ellas factores climáticos y la confiabilidad del suministro eléctrico, por mencionar dos.


En consecuencia, si Venezuela consigue aproximarse a ese nivel al cierre de 2026, el resultado tendrá una significación mayor que la simple incorporación de otros cien mil barriles diarios: podría indicar que el país comienza a transformar una recuperación coyuntural en un nuevo piso de producción.


Después de más de siete años, ese podría terminar siendo el dato más importante de todos.


Germán José Márquez Gil

Con Corazón Petrolero




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